La historia que voy a contar es verídica y me pasó hace un año atrás, un viernes a la noche cuando fui a cantar al bar del Hilton en dúo con un (gran) pianista.
Como hago siempre, hago un escaneo del público. A veces con el propósito de hacer eye-contact y generar una especie de "compromiso visual". Otras veces eso no me importa, pero si me gusta detectar quién está conectado con el show.
Esta vez, mi vista de lince detectó a un hombre de unos 40 años que estaba sentado en la barra moviendo la cabeza al compás de la música. "Qué lindo que la gente disfrute", pensé. Todo esto registraba yo mientras otra gran parte de mi concentración se dedicaba a prestarle atención a la respiración, la emisión, la afinación y la interpretación, entre otras cosas.
Canté tres standards, y una vez empezado el cuarto tema, ví que se levantaba el tipo de la barra y que venía hacia mi. "¿Que querrá este tipo?", pensé. El hombre se acercó hasta mi atril y puso un billete que no alcancé a ver en él (yo nunca uso atril porque me sé las letras de memoria, pero esa noche lo había llevado porque estrenaba un par de temas)
Lo miré y le sonreí bajando la cabeza, como diciendo "gracias", y el me devolvió la sonrisa, se dió vuelta y se fue del bar y unos segundos después, del hotel. Yo seguía cantando el cuarto tema, muerta de intriga.
Bajé la mirada disimuladamente y vi que era un billete de dólar, y que tenía un 1 y un 0. "10 dólares", pensé, qué bueno! Y volví a bajar la mirada y casi se me para el corazón cuando vi que era un billete de 100 dólares!!!! "No puede ser", pensaba y volvía a mirar una y otra vez y volvía a constatar que efectivamente el billete en cuestión era de 100 dólares!
Y mientras tanto seguía cantando el cuarto tema y no paraba de equivocarme! No podía parar de pensar: "Escuchó tres temas y me dió una propina de 100 dólares!!" "¿Será multimillonario?" "¿Argentino o extranjero?", "¿¿¿¿Qué onda????"
Me di vuelta y le dije al pianista: Perdoname por las equivocaciones, pero nos acaban de dejar un tip de 100 dólares y estoy en shock.
Y así termina la historia del hombre que le cambió la noche a dos músicos un día cualquiera en la ciudad.
viernes, 11 de mayo de 2007
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