(with an unmistakable ring of sincerity & even charm)
Sábado a la noche. Dos horas de espera para ver Music and Lyrics.
"Me muero de hambre, ¿vos?"
Terminamos bajoneando en el Burger King de Puerto Madero.
Hago un escaneo rápido del lugar.
En un rincón, hay una pareja de gente muy fea (pero se los ve felices) y no puedo evitar el cliché de pensar: "Siempre hay un roto para un descosido".
Sigo mi recorrido visual y veo una mujer de unos 30 años, obesa, sentada solita en una especie de barra lateral comiendo ávidamente un combo gigante.
"Pobrecita", pienso desde mis prejuicios.
Me siento en una mesita esperando que venga R con la comida y veo que en diagonal hay una mesa con 4 muchachos entrando en los 30, gordos, y vestidos siniestramente. Se me viene una frase a la cabeza: "son ñoños!".
"Qué depresión. Qué losers", pienso.
Y acto seguido me censuro, diciéndome serveramente: "Hoy estás muy malvada, muy prejuiciosa. Volvé a la normalidad". Y decido firmemente seguir con lo mío.
Llega la comida y se desata una interesante charla en la que me conecto, hasta que desde algún lugar empiezan a aterrizar en mis oídos frases aisladas de una conversación: "Esa era Flavia Palmiero", "No, yo te decía Festilindo", "Claro, en esa actuaba Libertad Lamarque", "A mi la que me gustaba ver era Xuxa", "¿Viste que empezó Susana? y "Despúes la reemplazaron por Agustina Cherry". Son los chicos de la mesa de los gordos.
Empiezo a hacer cuentas. Sábado. 23 hs. Lo que dicen. Vestidos como sólo un ñoño lo puede hacer: chomba, bermuda legacy, cinturón marrón, zapatos clásicos marrones, y zoquetitos. Uno de ellos con este mismo look más un cap de baseball dado vuelta, y los brazos y piernas cubiertos de tatuajes. Es, efectivamente, un ñoño tatuado.
"Hoy no estoy tan mala al final, me parece", pienso aliviada.
Al rato de caminar admirando la belleza de Puerto Madero, entramos a una heladería/cafetería que había justo al lado de los cines (había mucho viento). Una vez adentro, veo a los muchachos de Burger King sentanditos en una mesa comiendo, esta vez, cucuruchos y tomando café.
Le digo a R: "Mirá, están los ñoños". R se ríe y me dice: "Imposible una definición más precisa".
Seguimos nuestra conversación pero yo no puedo evitar mirar hacia la mesa en cuestión. Es más fuerte que yo. Me dan intriga. Quiero saber de qué otro tema están hablando.
Escucho que se ríen a carcajadas que suenan torpes y raras. Miro de costado y veo que los gordos están jugando a un juego donde uno le pega en la cabeza al otro (momento en el que todos se ríen) y luego el muchacho que ha recibido el golpe, golpea a otro (y todos se ríen, claro).
Nos levantamos de la mesa y salimos del bar. Miro a los ñoños, sonrío con cariño casi maternal y pienso: "El que no haya tenido una noche de ñoños que tire la primera piedra".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
5 comentarios:
¿una sóla?
Los ñoños se divierten por si mismos Bubi. A ellos les pareceran pateticos nuestros comentarios boludos. ¿Or not?
El que me escuche hablar a mi en un día de pelotudismo y spanglish y palabritas pateticas inventadas tipo "Miedouuuus" o AAAAAbbbbbuuuue" que pensará?
Me chupa!
Tenés razón ¿...?, hay muchas cosas que nos pueden limar!
(me encanta tu blog, hablando de cosas que te hacen llevar la mente a lados que uno no se espera)
Ramona querida!!
Seguro que los ñoños se reirían de nosotras. Igual no tengo nada contra ellos.
Apuntaba en realidad, a cómo ciertas imágenes pueden disparar la cabeza para lugares diferentes o inesperados!
Somos tres amigos bebiendo, charlando y riendo en un bar de madrugada. Una señorita nos observa y le dice a su madre: Los hombres no maduran nunca.
Celebro con entusiasmo la teoría de los anteojos de gran tamaño.
Tendría que decir..."El que no haya tenido muchas noches de ñoños que tire la primera piedra".
Publicar un comentario